Albergue Turístico
El Albergue Juvenil «Sierra de Córdoba» es el alojamiento perfecto para grupos de escolares de ruta turística por Andalucía.
Descubre nuestro albergue turístico en Córdoba
A 5 minutos de la ciudad de Córdoba (3 km) y a su vez en un punto intermedio, próximo y de paso entre las ciudades de Granada, Sevilla y Málaga.
Enclavado en un idílico paraje de Sierra Morena, con un entorno natural de gran valor ecológico y belleza pasajística, rodeado de bosque mediterráneo.
Se trata de un antiguo contijo rehabilitado que conserva todo el encanto y sabor andaluz, muestra perfecta de la vida tradicional en el campo.
El grupo podrá disfrutar de sus descansos, con plena seguridad, en un lugar tranquilo, cómodo y exclusivo, adaptado a sus necesidades, disponiendo de amplias zonas de relax y esparcimiento, tales como merenderos al aire libre, piscina, jardines…
Distribuido en dos plantas con distintos dormitorios colectivos equipados con calefacción, aseos y duchas, así como dormitorios individuales para los profesores o adultos acompañantes.
Se ofrece un servicio de comidas caseras típicas de la región, y también la opción de contratar bolsa picnic para las salidas culturales.
Se pueden contratar actividades en la granja escuela y parque multiaventura con monitoraje especializado.
Un cortijo con historia
La historia del Cortijo está entrelazada con la historia de Córdoba desde tiempos inmemoriales. La Sierra de Córdoba, muy próxima a la ciudad, fue lugar elegido por romanos y árabes para disfrutar de un fresco descanso en los meses de verano. Y posiblemente de épocas tan remotas date la casa después llamada de Cabriñana.
Del siglo XVI se conservan las primeras referencias documentales. El lugar recibía entonces el nombre de Hacienda del Valle de San Benito y era propiedad de D. Francisco de Góngora, Capellán de la Catedral de Córdoba y miembro de una importante familia de la ciudad. Este personaje pasó a la historia por ser benefactor de su sobrino Luis de Góngora y Argote, insigne poeta que posiblemente frecuentaba esta casa y sus aledaños como inspiración para sus obras.
Conoce más sobre la historia del Cortijo
De aquella época también, el dominico Fray Luis de Granada, destacado escritor y orador paseaba por estos hermosos parajes cercanos al Santuario de Santo Domingo. Y aquí se dice que escribió su famoso Libro de la Oración y la Meditación, sentado a orillas del arroyo que roza la casa, llamado desde entonces arroyo de Fray Luis.
A mediados del s. XVIII la finca pasó a llamarse “del Marqués de Cabriñana del Monte”, al pertenecer a D. Bernardo de Argote y Sousa, Marqués de Cabriñana y Villacaños. El marqués reformó la casa y la reconvirtió en cortijo de labor, añadiéndole dependencias para la ganadería y muy especialmente construyó la almazara para la molienda y prensado de las aceitunas.
Destacamos que en 1904, cuando Cabriñana pertenecía a D. Agustín Pareja y Salinas, un entonces joven pintor, amigo de la familia: Julio Romero de Torres, se acercó con sus lienzos y pinceles para retratar una escena cotidiana de mujeres recogiendo aceitunas. Se trata del óleo “Aceituneras” muy especial, distinto al resto que conforman su obra, en cuanto que fue pintado en pleno campo y corresponde a un estilo impresionista.
Al comienzo de la guerra civil española, el Cortijo fue bombardeado, y destruido en parte. Aunque se conservó en aceptable estado y con todos sus elementos el molino de aceite, joya del patrimonio preindustrial de Andalucía.
En los años 70, fue utilizado para el rodaje de un episodio de la serie del bandolero Curro Jiménez, como escenario de una de sus aventuras más famosas.
En el año 1998, se comenzó a rehabilitar para el uso de granja-escuela, y posteriormente para albergue rural.
El Cortijo de Cabriñana es un auténtico cortijo andaluz, que ha conservado hasta nuestros días todo el sabor de su extensa Historia y el encanto de sus tradicionales dependencias, como ejemplo de la vida sencilla en el campo.
Sierra Morena: un entorno natural privilegiado
El Albergue Juvenil está enclavado en un paraje de singular belleza paisajística dentro del entorno natural de Sierra Morena, Espacio declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2002. Es característico su relieve alomado de suaves pendientes, con pequeños barrancos al paso de los distintos arroyos. En la Finca se alternan grandes zonas de umbría y frescor donde abundan los durillos y los madroños con la vegetación típica de ribera de álamos blancos, chopos, almezos, mirtos y adelfas. También altos montes con faldas de solana pobladas de denso matorral mediterráneo tales como jaguarzos, madreselvas, retamas y lavándulas, junto con especies arbustivas nobles como la coscoja, el lentisco, el majuelo y la cornicabra.
En el valle, praderas con cultivos de olivar milenario y amplios espacios de huertas con albercas y abundante agua. Otras zonas de pinares piñoneros, bosquetes de castaños, algarrobos, almendros, encinares, alcornoques y acebuches. Una variedad extraordinaria de vegetación que otorgan al paisaje de una sinpar riqueza. Ideal para el disfrute de actividades al aire libre, tales como paseos botánicos, rutas de senderismo, recorridos en bici…